BIENVENIDO

“…EN LA PERSECUCIÓN FINAL CONTRA LA SANTA IGLESIA ROMANA REINARÁ PEDRO ROMANO, QUIEN PASTOREARÁ A SU GREY EN MEDIO DE MUCHAS TRIBULACIONES. DESPUÉS DE ESTO, LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS SERÁ DESTRUIDA Y EL JUEZ JUSTO VOLVERÁ PARA JUZGAR A SU PUEBLO...




miércoles, 30 de noviembre de 2011

SE NECESITA MUCHA REPARACION POR LAS OFENSAS HECHAS A DIOS

REPARACION
(Etim. Latin reparare, preparar de nuevo, restaurar.)
Ver también: Satisfacción
El acto o hecho de hacer enmienda. Implica la intención de restaurar las cosas a su condición de normalidad y pureza, a cómo estaban antes de que algo malo fuese hecho. Se aplica generalmente a recompensar por las pérdidas sufridas o los daños causados por una mala acción moral.
Con respecto a Dios, significa recompensar con mayor amor por el fracaso en el amor a causa del pecado; significa restaurar lo que fue injustamente tomado y compensar con generosidad por el egoísmo que causó la injuria.

En el Antiguo Testamento se habla de reparar la Casa de Dios, el Templo.
Cristo vino para restaurar los daños del pecado en la casa de Dios que es su pueblo vivo . El se ofreció en reparación por todos nuestros pecados en la Cruz.  
Razón de reparar si ya Jesús ha reparado perfectamente entregándose en la cruz por nuestros pecados. Veamos que dice San Pablo :
Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia,
-Colosenses 1,24

conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, -Filipenses 3,10
La entrega de Cristo es perfectamente meritoria pero hay que recordar que nosotros somos el cuerpo de Cristo y como tal hemos de entrar en su sacrificio. Si no reparamos con Cristo no somos cuerpo suyo.
También vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. -I Pedro 2,5
Ejemplo de los santosLos santos saben que hay una imperiosa necesidad de interceder y reparar las ofensas y sacrilegios que tanto ofenden al Señor. 
San Francisco
El Señor lo llamó a reparar la Iglesia que está en ruinas
>>>.
El nos enseña, en su oración por la paz, a reparar poniendo el bien donde hay mal.

La Virgen en Fátima le pidió a los niños videntes una intensa vida de reparación por los pecadores. Ellos respondieron heroicamente (Beatos Francisco y Jacinta)
¿Como se repara por los pecados? ofreciendo al Señor toda nuestra vida, oraciones, sacrificios, actos de amor. La Virgen pidió también la Eucaristía reparadora de los primeros sábados de mes. En la Eucaristía nos unimos con el acto de amor reparador de Jesús por todos los pecados de los hombres.

Santa Margarita María Alacoque recibe del Señor revelaciones de su Sagrado Corazón, y el 16 de Junio de 1675 le da el siguiente mensaje:
"Mira este Corazón que tanto ama a los hombres y que nada ha dejado para sí, hasta llegar aún a consumirse y agotarse él mismo, para dar testimonio de su amor. Y, como pago, he recibido mayormente sólo ingratitud, por sus irreverencias y sacrilegios, y por la frialdad y desprecio que manifiestan hacia Mí en el Sacramento de Amor (el Santísimo Sacramento) . Y lo que es más penoso para Mí es que ellos son corazones consagrados a Mí".
Nuestro Señor pide reparación y promete grandes gracias para aquellos que practiquen la devoción a su Sagrado Corazón.

El 24 de noviembre de 1843, recibe la Hermana Marie de Saint-Pierre el siguiente mensaje del Señor:
"La tierra está cubierta de crímenes. La violación de los tres primeros Mandamientos de Dios ha irritado a mi Padre. El Santo Nombre de Dios es blasfemado y el Día Santo del Señor profanado, lo que colma la medida de iniquidades. Estos pecados se han elevado hasta el Trono de Dios y provocado Su ira, la que pronto se desatará si Su justicia no es apaciguada. En ninguna época estos crímenes llegaron a tal magnitud." Esto era advertido hace 165 años atrás.
Con anterioridad se le había presentado el Señor a la monja diciéndole que las continuas blasfemias, que hasta los niños proferían, herían profundamente su Divino Corazón. La blasfemia es una flecha envenenada que hiere Su Divino Corazón (1).
También a la Hermana Marie de Saint-Pierre le fue pedido comuniones de reparación por la profanación del Domingo (pecado contra el tercer Mandamiento).

Tres años más tarde, el 19 de Septiembre de 1846, aparecía la Santísima Virgen a los niños pastores Maxim y Melanie en La Salette, Francia.
También en La Salette la Virgen nos advierte sobre la profanación del Día del Señor y el crimen de blasfemia. Es decir los pecados contra el segundo y el tercer Mandamiento.
Dijo la Virgen: 
"Si mi pueblo no vuelve a Dios por la penitencia, me veré forzada a dejar caer la Mano de mi Hijo, que ahora está tan pesada que escasamente logro mantenerla por mucho tiempo."

En Lourdes, en 1858, Nuestra Señora advirtió a la humanidad que tenía que hacer penitencia.

También a finales del siglo XIX y ya en el XX, hubo revelaciones de Nuestro Señor a la Hermana Marie Chambon acerca de la devoción a las Santas Llagas. Él mismo fue quien dictó la siguiente oración:
"Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de nuestro Señor Jesucristo en reparación por mis pecados y los pecados de todo el mundo."

Uno o dos años antes que apareciese la Santísima Virgen en Fátima, hacia 1916 o 1917, el Ángel de la Paz se les presentó a los tres pastorcitos enseñándoles a reparar por los atroces crímenes cometidos contra Dios y también a interceder por los pobres pecadores; y ambas, reparación e intercesión, fueron hechas ante el Santísimo Sacramento.
Ocho años más tarde a Sor Lucía el Niño Jesús le mostraría el Corazón Inmaculado de su Madre y se le revelaría la devoción de los cinco primeros sábados en reparación por las injurias cometidas con el Inmaculado Corazón.

En el siglo pasado, hacia los años 30 el Señor se manifiesta a santa Faustina Kowalska. Se trata de las apariciones y conocida devoción de la Divina Misericordia. También habla en ellas del castigo que exige su justicia ante los tantos y graves pecados del mundo, y da a los a los hombres la posibilidad de evitarlos mediante la confianza que se ponga en su Divina Misericordia y la misericordia que se practique sobre los demás. Además, el Señor le enseña a la santa la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia en la que se ofrece al Padre el sacrificio del Hijo, en términos eucarísticos, como propiciación por los pecados propios y de todo el mundo.

En los años 50, el Cielo nuevamente hace revelaciones a una religiosa, la Venerable Madre María Elena Aiello, nacida en 1895 y fallecida en 1961. Sus revelaciones están aprobadas por la Iglesia y su causa de beatificación está avanzada.
La religiosa, alma víctima, estigmatizada sufrió los padecimientos de la Pasión del Señor, con efusión de sangre, todos los viernes de Cuaresma desde 1923 hasta su muerte en el 61.
Cuando murió, L'Osservatore Romano escribió un bello artículo sobre la mística calabresa.
Las revelaciones a la religiosa confirman el mensaje de Fátima y son de las más conmovedoras de los últimos tiempos. Nuevamente, el Cielo llama a la conversión y a la reparación y advierte acerca de castigos.
El 8 de Diciembre de 1956 se le aparece la Virgen triste llorando y le dice: "La gente está ofendiendo demasiado a Dios ... "
Luego, agrega: "Este gran manto que tú ves, es la expresión de mi misericordia para cubrir a los pecadores y salvarlos. Los hombres, en cambio, se cubren ellos mismos con más inmundicia todavía y no quieren confesar sus faltas. Por ello, la justicia de Dios pasará sobre el mundo pecador para purificar la humanidad de tantos pecados abiertamente cometidos, y ocultos, especialmente esos que corrompen a la juventud!
"Para salvar a las almas, deseo que sea propagado en el mundo la consagración al Corazón Inmaculado de María, Mediadora de los hombres unido a la Misericordia de Dios y a la Reina del Universo.
"Una vez más, el mundo se verá afligido de una gran calamidad, con revoluciones sangrientas, con grandes terremotos, con hambrunas, con epidemias, con terribles huracanes, con inundaciones de ríos y mares. Pero, si los hombres no vuelven a Dios, fuego purificador caerá de los cielos, como tormentas de nieve; sobre esas gentes, y una gran parte de la humanidad será destruida.
"Los hombres ya no hablan de acuerdo al verdadero espíritu del Evangelio. La inmoralidad de este tiempo ha llegado a un pico. Pero, los hombres no escuchan mis advertencias maternales, por eso el mundo debe ser pronto purificado." Luego profetiza guerras y momentos de gran tribulación para la Iglesia y el mundo.
"El único medio válido para aplacar la Justicia Divina es orar y hacer penitencia, volviendo a Dios con dolor sincero por las faltas cometidas, y entonces el castigo de la Divina Justicia será mitigado por misericordia. La humanidad nunca encontrará paz si no regresa a mi Inmaculado Corazón como Madre de Misericordia y Mediadora de los hombres, y al Corazón de mi Hijo Jesús".

Almas víctimas reparadoras han sido en estos últimos tiempos las místicas Sor Josefa Menéndez, Teresa Neumann, Marthe Robin, la Beata Alexandrinha da Costa y en España la recientemente fallecida Petrilla.

A comienzos de los años 70 la Santísima Virgen se manifiesta a una religiosa japonesa en Akita, Japón, a la Hermana Inés Sasagawa. Entre otros mensajes le dice:
"Muchos hombres en este mundo afligen al Señor. Yo deseo almas que lo consuelen para mitigar la ira del Padre Celestial. Deseo, con mi Hijo, almas que con sus sufrimientos y pobreza reparen por los pecadores e ingratos"…"Para que el mundo conozca su ira, el Padre Celestial está preparando infligir un gran castigo sobre toda la humanidad… Yo he prevenido la venida de calamidades ofreciéndole los sufrimientos del Hijo en la Cruz, Su Preciosa Sangre, y el sufrimiento de las amadas almas que Le consuelan formando una corte de almas víctimas. Oración, penitencia y heroicos sacrificios pueden mitigar la cólera del Padre”.  "El Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes".  Oración y sacrificios, pide la Santísima Virgen, en reparación por tantos pecados. También pide especialmente rezar por el clero y advierte que la obra del demonio se infiltrará dentro de la Iglesia.
Las apariciones de Akita fueron aprobadas por el Obispo local y también por Roma en 1988.
Estas son sólo algunas de las advertencias dadas por el Cielo.
No caben dudas que la situación hoy es muchísimo peor que en la década de los 50 , 60 y 70. Baste pensar en los abortos legalizados, en las experimentaciones que se hacen con fetos vivos, en las que se hacen con embriones híbridos de humanos con animales, en la degeneración de las costumbres, el diluvio de inmoralidad que se propaga por televisión y otros medios, la moda altamente ofensiva a Dios, la corrupción de la juventud por medio de la música, la homosexualidad exhibida como si fuese una virtud, los ataques a todo lo que es santo, el satanismo abierto y publicitado, los sacrilegios que a diario se comenten, el uso de anticonceptivos y abortivos, todos los sacrilegios, profanaciones, pecados contra el Primer Mandamiento, la absoluta falta de conciencia de pecado y el desafío a la Ley de Dios y la falta de fe en la Iglesia en medio de un mundo de Apostasía.
Por tanto, la necesidad de reparación es más grande que nunca. Pero, no sólo de reparación sino de intercesión.
La adoración perpetua es la gracia sobreabundante de Dios para estos tiempos y es donde ante la presencia eucarística del Señor –como enseñaba el Ángel de la Paz a los niños de Fátima- podemos reparar e interceder día y noche por los pobres pecadores, aquellos que más ofenden su Divina Majestad.
También la reparación es un llamado a la santidad, puesto que seremos verdaderos intercesores y reparadores en la medida en que más santa y pura sea nuestra vida, a imagen del gran Intercesor, Jesucristo, y de su Santísima Madre.
P. Justo Antonio Lofeudo
(1) Para ello, le daba el Señor a la mística su Flecha Dorada, para sanar las heridas producidas por la malicia del pecador.
Oración de la Flecha Dorada:
"Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorabilísimo, Misteriosísimo e Inefable Nombre de Dios sea alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la tierra y bajo la tierra, por todas las criaturas de Dios, y por el Sagrado Corazón de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar. Amén".

Reparacion EucarísticaS.S. Benedicto XVI, 22 Feb, 2007, respondiendo a preguntas de sacerdotes
La adoración eucarística, ha penetrado realmente en nuestro corazón y penetra en el corazón del pueblo, por eso no hablamos en general de ello. Usted ha formulado esta pregunta específica sobre la reparación eucarística. Es un discurso que se ha hecho difícil. Recuerdo que cuando era joven, en la fiesta del Sagrado Corazón, se rezaba una hermosa oración de León XIII y también otra de Pío XI, en la que la reparación tenía un lugar particular, precisamente con referencia, ya en aquel tiempo, a los actos sacrílegos que debían repararse.

Me parece que es necesario profundizar, llegar al Señor mismo, que ha ofrecido la reparación por el pecado del mundo, y buscar los modos de reparar, es decir, de establecer un equilibrio entre el plus del mal y el plus del bien. Así, en la balanza del mundo, no debemos dejar este gran plus en negativo, sino que tenemos que dar un peso al menos equivalente al bien. Esta idea fundamental se apoya en todo lo que Cristo hizo. Por lo que puedo entender, este es el sentido del sacrificio eucarístico. Contra este gran peso del mal que existe en el mundo y que abate al mundo, el Señor pone otro peso más grande, el del amor infinito que entra en este mundo. Este es el punto importante: Dios es siempre el bien absoluto, pero este bien absoluto entra precisamente en el juego de la historia; Cristo se hace presente aquí y sufre a fondo el mal, creando así un contrapeso de valor absoluto. El plus del mal, que existe siempre si vemos sólo empíricamente las proporciones, es superado por el plus inmenso del bien, del sufrimiento del Hijo de Dios.

En este sentido existe la reparación, que es necesaria. Me parece que hoy resulta un poco difícil comprender estas cosas. Si vemos el peso del mal en el mundo, que aumenta continuamente, que parece prevalecer absolutamente en la historia —como dice san Agustín en una meditación—, se podría incluso desesperar. Pero vemos que hay un plus aún mayor en el hecho de que Dios mismo ha entrado en la historia, se ha hecho partícipe de la historia y ha sufrido a fondo. Este es el sentido de la reparación. Este plus del Señor es para nosotros una llamada a ponernos de su parte, a entrar en este gran plus del amor y a manifestarlo, incluso con nuestra debilidad. Sabemos que también nosotros necesitábamos este plus, porque también en nuestra vida existe el mal. Todos vivimos gracias al plus del Señor. Pero nos hace este don para que, como dice la carta a los Colosenses, podamos asociarnos a su abundancia y, así, hagamos crecer aún más esta abundancia, concretamente en nuestro momento histórico.

La teología debería hacer más para comprender aún mejor esta realidad de la reparación. A lo largo de la historia no han faltado ideas equivocadas. He leído en estos días los discursos teológicos de san Gregorio Nacianceno, que en cierto momento habla de este aspecto y se pregunta: ¿a quién ofreció el Señor su sangre? Dice: el Padre no quería la sangre del Hijo, el Padre no es cruel, no es necesario atribuir esto a la voluntad del Padre; pero la historia lo exigía, lo exigían la necesidad y los desequilibrios de la historia; se debía entrar en estos desequilibrios y recrear aquí el verdadero equilibrio. Esto es precisamente muy iluminador. Pero me parece que aún no poseemos suficientemente el lenguaje para comprender nosotros mismos este hecho y para hacerlo comprender después a los demás. No se debe ofrecer a un Dios cruel la sangre de Dios. Pero Dios mismo, con su amor, debe entrar en los sufrimientos de la historia para crear no sólo un equilibrio, sino un plus de amor que es más fuerte que la abundancia del mal que existe. El Señor nos invita a esto.

Se trata de una realidad típicamente católica. Lutero dice: no podemos añadir nada. Y esto es verdad. Y también dice: por tanto, nuestras obras no cuentan nada. Y esto no es verdad. Porque la generosidad del Señor se muestra precisamente en el hecho de que nos invita a entrar, y da valor también a nuestro estar con él. Debemos aprender mejor todo esto y sentir la grandeza, la generosidad del Señor y la grandeza de nuestra vocación. El Señor quiere asociarnos a este gran plus suyo. Si comenzamos a comprenderlo, estaremos contentos de que el Señor nos invite a esto. Será la gran alegría de experimentar que el amor del Señor nos toma en serio.

Jesus pide reparación por niños abortadosRevelaciones de Jesús a Santa Faustina Kowalska
de su diario La Divina Misericordia en mi alma 1276

+ 16 de Septiembre de 1937.

Hoy deseaba ardientemente hacer la Hora Santa delante del Santísimo Sacramento, sin embargo la voluntad de Dios fue otra: a las ocho experimenté unos dolores tan violentos que tuve que acostarme enseguida; he estado contorsionándome por estos dolores durante tres horas, es decir hasta las once de la noche. Ninguna medicina me alivió, lo que tomaba lo vomitaba; hubo momentos en que los dolores me dejaban sin conocimiento. Jesús me hizo saber que de esta manera he tomado parte en su agonía en el Huerto y que Él Mismo había permitido estos sufrimientos en reparación a Dios por las almas asesinadas en el seno de las malas madres.

Estos dolores me han sucedido ya tres veces, empiezan siempre a las ocho; duran hasta las once; de la noche. Ninguna medicina logra atenuar estos sufrimientos. Cuando se acercan las once desaparecen solos y entonces me duermo; al día siguiente me siento muy débil. La primera vez eso me ocurrió e el sanatorio. Los médicos no lograron diagnosticarlo; ni la inyección, ni ninguna otra medicina me pudieron aliviar y yo misma no entendía que clase de sufrimientos eran. Le dije al médico que jamás en mi vida había tenido semejantes dolores; él declaro que no sabía que dolores eran. Ahora sí, entiendo de qué dolores se trata, porque el Señor me lo hizo saber… Sin embargo, al pensar que quizá un día vuelva a sufrir así, me da escalofríos; pero no se si en el futuro sufriré otra vez de modo similar, lo dejo a Dios; lo que Dios lo agrade enviarme, lo recibiré con sumisión y amor. Ojalá pueda con estos sufrimientos salvar del homicidio al menos un alma.
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Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

Fátima y la Paz



El Mensaje de María al Mundo




El Mensaje que María nos trajo en Fátima es una promesa de Paz para el mundo. Está dirigido a todo el Pueblo de Dios, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestra época. Es el acontecimiento más extraordinario y trascendente del siglo XX. Es una clara y seria advertencia sobrenatural, que nos indica que el cristianismo es la única solución para los problemas de la humanidad, antes que cualquier otra actitud de los hombres.

Nuestra Señora aparece en Fátima, Portugal, en el año 1917. Europa estaba envuelta en las llamas de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Benedicto XV, el gran Pontífice de la Paz gobernaba la Iglesia (1914-1922). Él había recurrido a todos los medios humanos y divinos para conseguir la paz. La guerra amenazaba con arrasar a todas las naciones del mundo. Ese mismo año 1917, tiene lugar en Rusia otro gran acontecimiento en la historia de la humanidad, la Revolución Roja de Octubre. Este es un fenómeno ateo, intrínsecamente “anti-religioso” que compromete seriamente la visión del mundo y del hombre.

En este contexto, María nos trae una promesa para alcanzar la paz y el fin de la guerra, y nos advierte de nuevas guerras y penalidades si no se atiende su promesa. Ella nos pide la oración, la penitencia y en especial la devoción a su Inmaculado Corazón, como medio seguro para alcanzar la paz del mundo. Dios quiere valerse de su Inmaculado Corazón para conducir a los hombres y mujeres de nuestro mundo convulsionado a la felicidad para la que fuimos creados, su Inmaculado Corazón es la garantía de esa paz. Sin embargo, hoy más que nunca, el mundo sigue empeñado en prescindir de Dios, asumiendo así todas sus nefastas consecuencias. Se vive en dirección contraria al Mensaje de María. Se niega que lo esencial es “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. Se establece que el rencor y la guerra entre los hombres es factor del progreso de las naciones. Por eso resulta imprescindible recurrir al Mensaje de salvación que María nos trajo en Fátima.


Las Apariciones

El 13 de Mayo de 1917, en una casi desconocida aldea de Portugal, en Cova da Iría, esto es, Hoya de Paz, viene Nuestra Señora para ofrecernos su promesa de paz al mundo y el fin de la guerra:
“Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el 13 a esta misma hora.”, (1), les había dicho en la primera aparición a tres pastorcitos de Aljustrel, pequeña aldea de Fátima: Lucía de 10 años, Francisco de 9 y Jacinta de 7. En esas fechas les pide lo siguiente:

-“Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.” (13 de Mayo de 1917). (2)
-“Quiero (…) que recéis el Rosario todos los días.” (13 de Junio). (3)
-“Quiero que continuéis rezando el Rosario todos los días, en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo ella lo puede conseguir.” (13 de Julio). (4)
-“Quiero (…) que continuéis rezando el Rosario todos los días.” (19 de Agosto). (5)
-“Continuad rezando el Rosario para alcanzar el fin de la guerra.” (13 de Septiembre). (6)
-“Quiero decirte (…) que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar y los soldados volverán con brevedad a sus casa.” (13 de Octubre). (7)


Aquí Nuestra Señora les indica a los niños con mucha claridad, que el Rosario rezado “todos los días” es un arma muy poderosa para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra. Ella misma se identifica como la Señora del Rosario.


Nuestra Señora les había pedido también a los niños, sacrificarse para desagraviar a Dios por los pecados con que Él es ofendido y para suplicarle la conversión de los pecadores:


-“¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros, en acto de desagravio por los pecados con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores? – Sí, queremos.” (13 de Mayo). (8)
-“Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: “Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.” (13 de Julio). (9)
-“Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno, por no tener quien se sacrifique y pida por ellas.” (19 de Agosto). (10)
-Nuestra Señora les suplica a manera de sacrificio: “No ofendan más a dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.” (13 de Octubre). (12)


En este otro llamado Nuestra Señora enseña a los niños que el amor de Dios necesita reparación por las ofensas hechas a Él y les muestra cómo la deben hacer. Les pide ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores, pero sobre todo los llama a dejar de ofender a Dios que ya está muy ofendido. Los niños lo comprendieron muy claramente y lo practicaron admirablemente. De esta manera los humildes pastorcitos toman parte en la obra redentora de Cristo que carga con los pecados del mundo.

El año anterior (1916) un ángel se les aparece tres veces preparándolos para la visita de Nuestra señora. La paz es también allí un tema central, el más importante.
En la primavera de ese año, mientras jugaban, se les aparece por primera vez el ángel y les dice:
-“¡No temáis! Yo soy el Ángel de la Paz. Orad conmigo. (…) “Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por lo que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.” (13)
Así, desde el primer instante, les indica cuál es su misión: una misión de paz y les enseña a orar por la paz intercediendo por los “que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.”
En la segunda aparición, en el verano, el ángel los exhorta al sacrificio y la oración como medios para alcanzar la paz:

“Ofreced constantemente al Altísimo plegarias y sacrificios. (…) De todo o que podáis, ofreced un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él (el Altísimo) es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así (…) la paz.” (14)


En la tercera aparición, en otoño, el ángel enfoca la causa de la guerra y de los males del mundo: los pecados de los hombres. Les enseña a reparar por los pecados del mundo y a suplicar la conversión de los pecadores:

-“Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores” (15), y después de darles de beber el Cáliz a los más pequeños y la Hostia a Lucía, continuó diciéndoles:

“Tomad y bebed el cuerpo y la sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.” (16)


Con esta oración les enseña a los niños la reparación que deben dar a Jesús en el santo Sacramento de su amor por nosotros y les invita a gestos de penitencia: arrodillarse, postrarse en tierra, inclinar la cabeza hasta el suelo.


En estas apariciones el Ángel de la Paz infunde a los niños la necesidad de orar, de orar mucho y de sacrificarse para reparar por las ofensas hechas a Dios y suplicarle la conversión de los pecadores, para atraer la paz.


Y estos niños inocentes y de tierna edad, con una instrucción religiosa rudimentaria, sin saber leer ni escribir, comprendieron maravillosamente el sentido de la oración y del sacrificio y lo practicaron heroicamente. Así, fueron conociendo, cada día más, los secretos de la perfección cristiana.


...
Memorias de la Hermana Lucía, vol. 1, 8ª ed.:
(1) p. 173, (2) p. 174, (3) p. 175, (4) p. 176, (5) p. 178, (6) p. 179, (7) p. 180, (8) p. 173, (9) p. 176, (10) p. 178, (11-12) p. 180, (13-14) p. 169, (15-16) p. 170.

Información tomada del Calendario “Fátima y la Paz”, publicado por NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA S.R.L., San Hermenegildo 280. Lima 09, Perú, 2005

martes, 29 de noviembre de 2011

¿Se acerca el Armageddon..?

¿Se acerca el Armageddon..?

COLOCO ESTOS DOS VIDEOS PARA QUE LOS REFLEXIONEN

27/11/2011
A las orillas del Mediterraneo Oriental se estan aglutinando fuerzas militares de tamaño desproporcionado entre el eje de la OTAN y Rusia... Objetivo -Siria-

La OTAN ansiosa por el control de Siria para cercar a Rusia y China asi como para defender los interses de Israel esta preparada para la guerra, por contra Rusia ha dicho que Siria es la Linea Roja...

Nos acercamos al Armageddon... en el siguiente video analizamos detenidamente la situación Y COMENTAMOS UNA CURIOSA PROFECIA ESCRITA HACE 500 AÑOS
 
http://www.youtube.com/watch?v=k1_HuW7d70Q&feature=player_embedded#!
Y EN ESTE OTRO LA DECLARACION DEL PRECIDENTE DE RUSIA HECHA EL 23/11/11
UTILIZAR EN YOUTUBE CC Y COLOCAR TRADUCCION AL ESPAÑOL
http://www.youtube.com/watch?v=eBf0I-rB0m0

LUZ DE MARIA 28 NOVIEMBRE 2011

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA

28 DE NOVIEMBRE DEL 2011



Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado:


SON MI PUEBLO Y LES AMPARO.

MI CORAZÓN NO CESARÁ DE CALMAR LA SED AL SEDIENTO, DE ALIMENTAR AL HAMBRIENTO,

DE ACOGER AL DESAMPARADO Y DE SOCORRER AL QUE ESTÁ EN PELIGRO.


Mi Corazón es Escudo, Bandera, Manantial, Sol, Luna, Sendero, Arca y Sagrario en donde se mantiene Mi Hijo.


La humanidad debe acoger Mi llamado y sumergirse en Mi Corazón, Sagrario del Amor Divino.

La Eucaristía es el alimento de Mis Hijos, que se acercan debidamente preparados y con fe.


PREDIQUEN, PREDIQUEN LA PALABRA DIVINA Y LAS ENSEÑANZAS DE MI HIJO.

ANÚNCIENLES A SUS HERMANOS LA SEGUNDA VENIDA DE MI HIJO,

PARA QUE SE PREPAREN CON GOZO.


La humanidad tiene una oportunidad, que es la TOMA DE CONCIENCIA para que se conviertan.

Si la humanidad no asciende precisamente en este instante, se enfrentará desarmada a una cruel lucha contra el enemigo del alma.


El hombre verá lo superficial en las criaturas humanas y esto llevará a aumentar la envidia.

Si la humanidad persiste en el desamor, y no mira a Dios en el hermano, si no busca la Esencia Divina presente en lo creado, será presa fácil del enemigo del alma.


MI MATERNIDAD ES UNIVERSAL COMO EL AMOR DE MI HIJO.

CONFÍEN EN MI PROTECCIÓN.


Se Me ha encomendado la humanidad, en especial para este instante en que ustedes transitan. Yo envío a Mis Legiones Angélicas para que les protejan; ellas descienden del Cielo y no les miran, porque permanecen tan aturdidos en lo pasajero que no se detienen en lo Eterno.


Oren hijos Míos, oren por Irán, padecerá con ardor.

Oren hijos, oren por Estados Unidos, el águila pende de un hilo.


Amados Míos:


El agua será nueva y seriamente contaminada.

Un estallido traerá llanto y los inocentes caerán presa del odio del hombre.

Hijos, acérquense a Mi Corazón, sean lámparas que alumbren a sus hermanos.

Combatan con Amor, con el mismo Amor de esta Madre, con el mismo Amor de Mi Hijo.


MIREN A LAS AVES VOLANDO LIBREMENTE,

ASÍ USTEDES SEAN LIBRES ACTUANDO EN LA VOLUNTAD DIVINA.

SÓLO ASÍ Y SÓLO ASÍ ENCONTRARÁN LA PLENITUD,

VIVIENDO UNIDOS EN LA VOLUNTAD DIVINA.


Hasta que el hombre no sea uno con la Voluntad Trinitaria, no actuará ni vivirá como lo espera la Voluntad de Dios.


Les invito a ser verdaderos, a ser amadores de la Santísima Trinidad.


No olviden: MI MATERNIDAD ES UNIVERSAL.


Les bendigo.


AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.


COMENTARIO DEL INSTRUMENTO

AL MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA

28 DE NOVIEMBRE DEL 2011



Hermanos (as):


NUESTRA MADRE NOS INVITA A VIVIR UNIDOS A LA VOLUNTAD DIVINA.

Ella nos invita a vivir de manera diferente a lo mundano, a buscar dentro de nosotros, en nuestro interior.

MAMÁ MARÍA ESTÁ PRESTA A AUXILIARNOS.

El mundo gira aprisa y el hombre continúa sin querer mirar lo que le rodea.

Hermanos, unámonos, seamos una voz orante, suplicante pero sobre todo, seamos conscientes del daño que el hombre causa a sus semejantes, abusando de los dones que Dios le ha dado.

Amén.

REINA DEL CIELO

 
Envío número: 465 - 29 de noviembre de 2011 
 
Alma (carta a ti)

 
Alma.
Tú eres maravillosa, creada desde la Luz del Amor infinito
Imaginada desde los albores de los tiempos
Soñada como un niño es soñado por su madre recién encinta
Dibujada sobre un trozo de papel invisible, intocable y etéreo
Que es custodiado en el cielo como un testamento de eternidad.
 
Alma.
Tú estas hecha para cosas extraordinarias
Pensada para dejar un surco de amor en el mundo
Ideada en la perfección del plan que te espera
Para gloria y alegría de los habitantes del cielo
Y unida indisolublemente a la sombra de un madero.
 
Alma.
Tú eres presa valiosa para el destructor de vidas
Demasiado luminosa y hermosa como para ser ignorada
Desde que viniste al mundo él te ha estado observando
Buscando por donde herirte en tu hermosura
¡Es que tu luz y belleza lo ciegan e invitan a odiar!
 
Alma.
Te he visto esta noche, triste y llena de temor
Tu luz se ha cubierto de grises escamas
Tu hermosura dio paso a las arrugas de la corrupción
Tu sueño de realeza se ha cubierto de dudas
¿Dónde ha quedado tu destino de Gloria, tu brillo incandescente?
 
Alma.
Aun estás a tiempo, abre los ojos a tu verdadera naturaleza
Ya no sé que hacer para llamarte y despertarte
Te busco y te provoco, enciendo tu sorpresa y tu admiración
Y sin embargo tú caes nuevamente en ese sopor insoportable
Mira que las agujas del reloj corren de modo inexorable.
 
Alma.
Las arenas del tiempo se han vuelto en tu contra
Ya escucho venir el rugir del viento del este
Que arrastra y arranca de cuajo cuanto encuentra a su paso
Tu estas allí, desprotegida y expuesta a la tormenta
Mira que aun tienes tiempo, aun puedes abrazarte a Mi Cruz.
 
Alma.
Tú eres maravillosa, creada desde la Luz del Amor infinito
Imaginada desde los albores de los tiempos
Soñada como un niño es soñado por su madre recién encinta
No me dejes esperando, no hagas de Mi Plan un fracaso
Quiero que tú seas como el dibujo que un día hice de tu vida
Para que estés conmigo por siempre, por los siglos de los siglos.
 
 
 
     
Somos almas
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Visiones de la Beata Ana Catalina Emmerick, estigmatizada.

 Ver su biografía en http://www.corazones.org/santos/ana_catalina_emmerick.htm

PROFANACIÓN DE LA EUCARISTÍA

Vi muy a menudo a Jesús mismo cruelmente inmolado sobre el altar por la celebración indigna y criminal de los santos misterios. Vi ante los sacerdotes sacrílegos la santa Hostia reposar sobre un altar como un Niño Jesús vivo que ellos cortaban en trozos con la patena y que martirizaban horriblemente. Su misa, aunque realizando realmente el santo sacrificio, me parecía como un horrible asesinato. (CC.89)
... la devoción al Santísimo Sacramento caería completamente en decadencia y el sacramento mismo en el olvido. Ella decía esto aplicándolo particularmente a esa parte de la Iglesia en la que vio todas las cosas desecarse y morir ante el progreso de las luces y bajo el régimen de la libertad, de la caridad y de la tolerancia. (AA.III.164)
Veo los enemigos del Santísimo Sacramento que cierran las Iglesias e impiden que se le adore, acercarse a un terrible castigo. Yo los veo enfermos y en el lecho de muerte sin sacerdote y sin sacramento (AA.III.167)
La fiesta del Santísimo Sacramento se había vuelto una necesidad porque en esa época (la de su institución) la adoración que le era debida estaba muy descuidada y la Iglesia debía proclamar su fe por una adoración pública. No hay fiesta y devoción establecidas por la Iglesia, artículo de fe promulgado por ella que no sean indispensables, necesarios y exigidos para el mantenimiento de la verdadera doctrina en una época dada. (AA.II.286)

LA BENDICIÓN DESCUIDADA

Es muy triste que los sacerdotes, en nuestro tiempo, (el de Ana Catalina) sean tan indiferentes en lo que toca al poder de bendecir. Se diría a menudo que ya no saben lo que es la bendición sacerdotal; muchos a penas creen en ella y se avergüenzan de la bendición como de una ceremonia anticuada y supersticiosa.
Muchos, finalmente, no reflexionan nada en esa virtud y en esa gracia que se les ha dado por Jesucristo y tratan la cosa muy ligeramente. Como el Señor ha instituido el sacerdocio y le ha transmitido el poder de bendecir, me es necesario languidecer y consumirme en el deseo de recibir la bendición. Todo en la Iglesia no hace más que un solo cuerpo: el rechazo de una parte hace que la otra quede afectada. (AA.I.523)
EL CELIBATO DE LOS SACERDOTES
Desde el domingo de Quasimodo hasta el tercer domingo tras la Pascua (1820), sus sufrimientos expiatorios aumentaron hasta tal punto que su entorno, a pesar de estar acostumbrado desde hacía tiempo a parecidos espectáculos, podía a penas soportarlo. Ana Catalina sufría a causa de los ataques dirigidos por los adherentes de Wessemberg contra el celibato de los sacerdotes y de los numerosos escándalos ligados a esos desgraciados manejos. (AA.III.167)
He sido conducida hacia un rebaño, en una de las extremidades del campo de la casa de bodas. Entre los corderos que lo componían, había muchos malos carneros que deterioraban el rebaño golpeándolo con sus cuernos. (AA.III.174)
Se me ordenó poner a parte a los carneros malos. Esto era muy desagradable y muy penoso para mi, ya que yo no podía distinguirlos bien de los otros.

LENGUA PROFANA Y LENGUA SAGRADA

No puedo hacer uso de las oraciones de la Iglesia traducidas al alemán. Ellas son para mi demasiado insípidas y demasiado repelentes. En la oración no estoy ligada a ninguna lengua y, en el transcurso de mi vida, las oraciones latinas de la Iglesia me han parecido siempre mucho más profundas y más inteligibles. En el convento, me regocijaba siempre de antemano cuando debíamos cantar los himnos y responsos en latín. La fiesta era todavía más viva para mí y veía todo lo que cantaba. Sobre todo cuando catábamos en latín las letanías de la Santa Virgen, veía sucesivamente en una maravillosa visión todas las figuras simbólicas de María. Era como si mis palabras hubieran hecho aparecer esas imágenes, y al comienzo estaba muy asustada de ello; pero pronto eso fue para mi una gracia y un fervor que estimulaban mucho mi devoción. He visto así las escenas más admirables. (AA.I.258)
LA ANARQUÍA EN LA IGLESIA
No hay más que una Iglesia, la Iglesia católica romana. Y cuando no quedare sobre la tierra más que un católico, este constituiría la Iglesia una, universal, es decir católica, la Iglesia de Jesucristo, contra la cual las puertas del infierno no prevalecerán.
El conocimiento de la grandeza y de la magnificencia de esta Iglesia, en la cual los sacramentos son conservados con toda su virtud y su santidad inviolable, es desgraciadamente una cosa rara en nuestros días, incluso entre los sacerdotes. Y es porque tantos sacerdotes no saben ya más lo que ellos son y no comprenden más el sentido de esta palabra, «pertenecer a la Iglesia».
Es algo muy grande, pero también algo imposible sin la verdadera luz, sin la simplicidad y la pureza, el vivir según la fe de esta santa Iglesia. (AA.I.528)
Veo en todos ellos, incluso en los mejores de entre ellos, un orgullo espantoso, pero en ninguno veo humildad, simplicidad, obediencia. Son terriblemente vanos de la separación en la que viven. Hablan a veces de fe, de luz, de cristianismo vivo; pero menosprecian y ultrajan la santa Iglesia en la cual únicamente hay que buscar la luz y la vida. (AA.I.535)
Se sitúan por encima de todo poder y de toda jerarquía eclesiástica y no conocen ni la sumisión ni el respeto hacia la autoridad espiritual. En su presunción, pretenden comprenderlo todo mejor que los jefes de la Iglesia e incluso que los santos doctores. Rechazan las buenas obras y quieren sin embargo poseer toda perfección, ellos que, con su pretendida luz, no juzgan necesarias la obediencia, ni las reglas de disciplina, ni mortificaciones, ni penitencia. Yo los veo siempre alejarse cada vez más de la Iglesia, y veo un mal porvenir para ellos. (AA.I.536)
Ninguna desviación lleva a consecuencias tan desastrosas y es tan difícil de curar como este orgullo del espíritu por consecuencia del cual el hombre pecador pretende llegar a la suprema unión con Dios sin pasar por el camino laborioso de la penitencia, sin practicar incluso las primeras y las más necesarias de las virtudes cristianas y sin otra guía que el sentimiento íntimo y la luz que da al alma la certeza infalible que Cristo opera en ella. (AA.I.536)
Estos «iluminados», los veo siempre en una cierta relación con la venida del Anticristo, ya que ellos también, por sus manejos, cooperan en el cumplimiento del misterio de iniquidad. (AA.I.536)

¡JESÚS! ¡JESÚS! ¡JESÚS!
¡Cristo para nosotros! ¡Cristo en nosotros! (AA.I.536)
Ellos habían rechazado todo juicio de la autoridad legítima de la Iglesia, que únicamente ella ha recibido su poder de Dios, que únicamente ella tiene misión para poder decidir sobre la verdad o falsedad de estos tipos de manifestaciones interiores; ellos se habían puesto por encima de las reglas de la fe y de los mandamientos divinos y habían por ello quitado toda barrera que hubiera podido preservar a estos infortunados de este mal cuya influencia desastrosa hacían crecer como una simiente de maldición por todo lugar por donde pasaban. (AA.I.537)
Jesús les habló de diferentes sectas religiosas que existían entonces, y que Él las describió como sepulcros blanqueados y llenos de la corrupción más espantosa. (BB.II.180)
El tiempo del Anticristo no está tan próximo como algunos creen. Habrá todavía algunos precursores. He visto en dos ciudades doctores, de cuya escuela podrían salir estos precursores. (AA.II.441)
... ella vio el cese del sacrificio en la época del Anticristo (AA.II.492)
27 de junio de 1822 – He tenido un penoso trabajo que hacer en una iglesia en la que se había, por temor a una profanación, cerrado y tapiado el Santísimo Sacramento en un pilar y donde se decía la misa en secreto en una bodega debajo de la sacristía. No puedo decir donde ocurría esto: la iglesia era muy vieja y tenía yo un terror mortal de que el sacramento estuviera expuesto a algún peligro. Entonces mi conductor me exhortó de nuevo a orar y a pedir con todo mi conocimiento oraciones para la conversión de los pecadores y sobre todo para que los sacerdotes tengan una fe firme: ya que los tiempos muy difíciles se acercan: los no católicos quieren por todos los medios posibles disputar y quitar a la Iglesia todo lo que es de su dominio. La confusión será cada vez mayor. (AA.II.475)

EL HEDONISMO Y LA CRUZ
... se guardaba silencio sobre la cruz, sobre el sacrificio y la satisfacción, sobre el mérito y el pecado, donde los hechos, los milagros y los misterios de la historia de nuestra redención debían dejar paso a «profundas teorías de la revelación», donde el hombre-Dios, para ser soportado, sólo debía ser presentado como «el amigo de los hombres, de los niños, de los pescadores», donde su vida no tenía valor más que como «enseñanza», su Pasión como «ejemplo de virtud», su muerte como «caridad» sin objeto; donde se le quitaba al pueblo creyente el antiguo catecismo que se reemplazaba por «historias bíblicas» donde la falta total de doctrina debía de ser velada bajo «un lenguaje ingenuo al alcanza de todas las inteligencias»; donde los fieles estaban forzados a «cambiar todos sus libros de piedad», sus viejas formulas de plegaria y sus antiguos cánticos por producciones de fábrica moderna «tan malas y tan impías» como aquellas por las que se intentaba reemplazar el misal, el breviario y el ritual. (AA.II.415)
No es solamente para los incrédulos y los enemigos de Dios que combatían a la santa Iglesia con todas las armas de la violencia y de la astucia, que la cruz era una locura y un escándalo, sino que, al margen de los hombres que no querían renegar de la fe en Jesucristo, uno se asustaba del número de aquellos que comprendían todavía el testimonio del príncipe de los Apóstoles: «Sabed que no habéis sido buscados por el oro y la plata, cosas perecederas, sino por la sangre preciosa de Cristo, como por la de un cordero sin mancha.»
II
LA GRAN TRIBULACIÓN
LA ESCISIÓN DE LA IGLESIA
12 de abril de 1820 - Tuve todavía una visión sobre la gran tribulación, bien en nuestra tierra, bien en países alejados. Me pareció ver que se exigía del clero una concesión que no podía hacer. Vi muchos ancianos sacerdotes y algunos viejos franciscanos, que ya no portaban el hábito de su orden y sobre todo un eclesiástico muy anciano, llorar muy amargamente. Vi también algunos jóvenes llorar con ellos. (AA.III.161)
Vi a otros, entre los cuales todos tibios, se prestaban gustosos a lo que se les demandaba.
Vi a los viejos, que habían permanecido fieles, someterse a la defensa con una gran aflicción y cerrar sus iglesias. Vi a muchos otros, gentes piadosas, paisanos y burgueses, acercarse a ellos: era como si se dividieran en dos partes, una buena y una mala. (AA.III.162)
EL ROSARIO, ARMA DEL COMBATE ESCATOLÓGICO
Como los propagadores de las luces tenían un odio muy especial a la devoción del rosario, la importancia de esta devoción me fue mostrada en una visión de sentido muy profundo. (AA.III.162)
Después de esto (de la visión de los propagadores de las luces, enemigos del rosario), Ana Catalina hizo la descripción del rosario; pero fue imposible al Peregrino (el transcriptor de sus visiones) reproducir sus palabras, ella misma, en el estado de vigilia no podía expresar bien lo que había visto... Los diversos Ave María eran estrellas formadas por cientos de piedras preciosas sobre las cuales los patriarcas y los ancestros de María estaban figurados en escenas que se relacionaban con la preparación de la Encarnación y con la Redención. Así, este rosario abrazaba al cielo y la tierra, Dios, la naturaleza, la historia, la restauración de todas las cosas y del hombre por el Redentor que ha nacido de María; y cada figura, cada materia, cada color, según su significado esencial, era empleado para la realización de esta obra de arte divino. (AA.III.162)

LA TRASLACIÓN DE LA IGLESIA
Llegué a la casa de San Pedro y San Pablo (Roma) y vi un mundo tenebroso lleno de angustia, de confusión y de corrupción. (AA.II.413)
Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia respecto a la Iglesia. (AA.II.414)
Vi la Iglesia de San Pedro que un hombre pequeño llevaba sobre sus hombros; tenía algo de judío en los trazos del rostro. El asunto parecía muy peligroso. María estaba de pié sobre la iglesia en el lado norte y extendía su manto para protegerla. (AA.III.124)
Ese hombrecito parecía sucumbir. Parecía ser todavía laico y yo lo conocía.
Los doce hombres que veo siempre como nuevos apóstoles debían ayudarle a llevar su carga: pero ellos venían demasiado lentamente. Parecía que él caería bajo el peso de la carga, entonces, finalmente, llegaron todos ellos, se pusieron debajo y numerosos ángeles vinieron en su ayuda. Eran solamente los cimientos y la parte posterior de la iglesia (el coro y el altar), todo el resto había sido demolido por la secta y por los servidores de la iglesia mismos. (AA.III.124)
Ellos llevan la Iglesia a otro lugar y me parece que varios palacios caían ante ellos como campos de trigo que se cosechan. (AA.III.124)
Cuando incluso no quedara más que un solo cristiano católico, la Iglesia podría triunfar de nuevo. (AA.III.124)
Cuando vi la iglesia de San Pedro en su estado de ruina y como tantos eclesiásticos trabajaban, estos también, a la obra de destrucción, sin que ninguno de ellos lo hiciera abiertamente ante los demás, sentí una tal aflicción que grité hacia Jesús con todas mis fuerzas, implorando su misericordia. Entonces vi ante mi a mi esposo celeste bajo la forma de un hombre joven y me habló durante largo tiempo. Él dijo, entre otras cosas, que esta translación de la iglesia de un lugar a otro significaba que ella estaba en completa decadencia, pero que reposaba sobre esos porteadores y se revelaría con su ayuda. Incluso cuando sólo quedara un solo cristiano católico, la Iglesia podría triunfar de nuevo, ya que ella no tiene su fundamento en la inteligencia y los consejos de los hombres.
Él me mostró entonces como nunca habían faltado personas orando y sufriendo por la Iglesia. Me hizo ver todo lo que Él mismo había sufrido por ella, qué virtud había dado a los méritos y a los trabajos de los mártires y como Él padecería de nuevo todos los sufrimientos inimaginables si le fuera posible sufrir de nuevo. Me mostró también en escenas innumerables la deplorable conducta de los cristianos y de los eclesiásticos, en esferas cada vez más vastas, extendiéndose a través del mundo entero, incluído mi país, después me exhortó a perseverar en la oración y el sufrimiento. Era una escena inmensa e indeciblemente triste que es imposible describir. Se me mostró también que ya no hay apenas cristianos en el antiguo sentido del término, por lo mismo que todos los judíos que existen todavía hoy son puros fariseos, solamente más endurecidos que los antiguos: no hay más que le pueblo de Judith en Africa que es semejante a los judíos de antaño. Esta visión me llenó de tristeza. (AA.III.125)

LA TORMENTA
Vi una gran tormenta venir del Norte. Avanzaba en semicírculo hacia la ciudad de alta torre (Viena) y se extendía también hacia el poniente. Vi a lo lejos combates y surcos de sangre en el cielo por encima de varios lugares, y vi acercarse infinitas desgracias y miserias para la Iglesia. (AA.II.244)
He visto en esta villa (Roma) terribles amenazas viniendo del Norte. (AA.II.414)
Vi el sacrificio de Isaac en el monte Calvario. La parte de atrás del altar estaba vuelta hacia el Norte: los patriarcas colocaban siempre así el altar porque el mal venía del Norte. (AA.II.484)
¡Oh ciudad, oh ciudad (Roma)! ¿de qué estás amenazada? La tormenta está próxima. ¡Manténte en guardia! Pero espero que permanezcas inquebrantable. (AA.III.127)
Vi a Roma en un estado tan deplorable que la menor chispa podía prender fuego por todas partes. Vi a Sicilia en sombras, espantosa y abandonada por todos aquellos que pudieran huir. (AA.III.127)
Un día, estando en éxtasis, ella exclamó en voz alta y gimió: «Veo la Iglesia completamente aislada y como completamente abandonada. Parece que todo el mundo huye de ella. Todo está en lucha a su alrededor. Por todas partes veo grandes miserias, el odio, la traición y el resentimiento, el conflicto, el abandono y una ceguera completa. (AA.III.127)
Veo desde un punto central y tenebroso (y situado, parece ser, en Roma misma) partir mensajeros para llevar algo a varios lugares: esto sale de su boca como un vapor negro que cae sobre el pecho de los oyentes y enciende en ellos el odio y la rabia. (AA.III.127)
Oro ardientemente por los oprimidos. Sobre los lugares donde oran algunas personas, veo descender la luz, en otros veo descender espesas tinieblas. La situación es terrible. ¡Cuánto he rezado! (AA.III.127)
VIENA
Tuve la visión de una gran iglesia con una torre muy alta y muy artísticamente trabajada, situada en una gran ciudad, cerca de un largo río. El patrón de la iglesia era san Esteban y vi cerca de él otro santo que fue martirizado tras él. (AA.II.243)
Cerca de esta iglesia, vi a muchas personas distinguidas, entre las cuales varios extranjeros, con delantales y paletas de albañil. Parecían enviados ahí para demoler esta iglesia que estaba cubierta de pizarra. Todo tipo de personas del país se unían a ellos: había incluso sacerdotes y religiosos.
Vi a continuación a cinco hombres entrar en esta iglesia (la catedral de Viena), tres que parecían sacerdotes se habían revestido de ornamentos sacerdotales pesados y antiguos; los otros dos eran eclesiásticos muy jóvenes que parecían llamados a las santas órdenes. Me pareció también que estos recurrían a la santa comunión y que estaban destinados a despertar la vida de las almas.
De golpe, una llama partió la torre, se extendió sobre el tejado y parecía que todo se iba a consumir. Pensaba yo entonces en el ancho río que pasaba por uno de los lados de la ciudad, preguntándome si no se podría con su agua apagar el fuego. Pero las llamas hirieron muchos de los que habían puesto su mano en el trabajo de demolición: las llamas los cazaron y la iglesia continuó de pié. Sin embargo vi que no se salvaría más que tras la gran tormenta que se aproximaba.
Este incendio, cuyo aspecto era espantoso, indicaba en primer lugar un gran peligro, en segundo lugar un nuevo esplendor de la Iglesia tras la tempestad. En este país ellos han comenzado ya a arruinar a la Iglesia por medio de escuelas que entregan a la incredulidad.
Vi una gran tormenta venir del norte. Avanzaba en semicírculo hacia la ciudad de la alta torre y se extendía hacia el poniente. Vi a lo lejos combates y surcos de sangre en el cielo por encima de varios lugares, y vi acercarse desdichas y miserias infinitas para la Iglesia. (AA.III.245)
Los protestantes se ponen por todas partes a atacar a la Iglesia. (AA.III.245)

PARIS
En un lugar, me parecía que se minaba por debajo una gran ciudad en la que el mal estaba a sus anchas. Había varios diablos ocupados en este trabajo. Estaban ya muy avanzados y yo creía que con tantos y tan pesados edificios la ciudad se derrumbaría pronto. He tenido siempre a propósito de París la impresión de que debía de ser así engullido: veo tantas cavernas por debajo, pero que no se parecen a las grutas subterráneas de Roma con las esculturas que las decoran. (AA.II.157)

LA CRISIS UNIVERSAL
Cuando llego a un país, veo lo mas a menudo en su capital, como en un punto central, el estado general de este país bajo forma de noche, de bruma, de frío; veo también de muy cerca las sedes principales de la perdición, yo comprendo todo y veo en escenas donde están los mayores peligros. De estos focos de corrupción, veo derrames y cenagales extenderse a través del país como canales envenenados y veo en medio de todo esto a gentes piadosas en oración, las iglesias donde reposa el Santo Sacramento, los cuerpos innumerables de santos y bienaventurados, todas las obras de virtud, de humildad, de fe, ejercer una acción que sofoca, que apacigua, que detiene el mal, que ayuda donde hace falta. A continuación tengo visiones donde los malvados como los buenos pasan ante mis ojos. (AA.II.408)
Veo planear sobre ciertos lugares y ciertas ciudades, apariciones espantosas que les amenazan con grandes peligros o incluso con una destrucción total. Veo tal lugar derrumbarse de alguna manera en la noche: en otro, veo la sangre correr a ríos en las batallas libradas en el aire, en las nubes. (AA.II.408)

Y esto peligros, estos castigos, no los veo como cosas aisladas, sino que los veo como consecuencias de lo que pasa en otros lugares donde el pecado estalla en violencias y en combates encarnizados, y veo el pecado devenir la vara que golpea a los culpables. (AA.II.409)
Atravesaba la viña (la diócesis) de Saint Ludger (Munich) donde encontré todo en sufrimiento como anteriormente y pase por la viña de saint Liboire (Paderborn) donde trabajé en último lugar y que encontré en vias de mejora. Pasé por el lugar (Praga) donde reposan san Juan Nepomuceno, san Wenceslao, Santa Ludmila y otros santos. Habían muchos santos, pero entre los vivos pocos sacerdotes piadosos y me parecía que las personas buenas y piadosas se mantenían escondidas ordinariamente. Iba siempre hacia el mediodía (tras esa subida hacia el nordeste) y pasaba delante de la gran ciudad (Viena) que domina una alta torre y alrededor de la cual hay muchas avenidas y barrios. Dejaba esta ciudad a la izquierda y atravesé una región de altas montañas (los Alpes austríacos) donde todavía había, por aquí y por allá, mucha gente piadosa, especialmente entre aquellos que vivían dispersos: después, yendo siempre hacia el mediodía, llegue a la villa marítima (Venecia) donde vi recientemente a San Ignacio y sus compañeros. Vi ahí también una gran corrupción: vi a San Marcos y otros santos. Iba por la viña de san Ambrosio (la diócesis de Milán). Me acuerdo de muchas visiones y de gracias obtenidas por la intercesión de san Ambrosio, sobre todo la acción ejercida por él sobre san Agustín. He aprendido muchas cosas sobre él y, entre otras, que había conocido a una persona que tenía, en un cierto grado, el don de reconocer las reliquias. Tuve visiones a propósito de ese asunto y creo que él ha hablado de ello en uno de sus escritos...

Llegué a la casa de san Pedro y san Pablo (Roma) y vi un mundo tenebroso lleno de angustia, de confusión y de corrupción... vi en esta ciudad terribles amenazas viniendo del norte.
ESPAÑA
Partiendo de ahí, atravesé el agua (el Mediterráneo), tocando a las islas donde hay una mezcla de bien y de mal y encontré que los más aislados eran los más felices y los más luminosos: después fui a la patria de Francisco Javier (España), por que yo viajaba en la dirección del poniente. Vi allí numerosos santos y vi el país ocupado por soldados rojos. (AA.II.411)
Su jefe (el de España) estaba hacia el mediodía más allá del mar. Vi a este país (donde se encontraba el jefe) pasablemente tranquilo en comparación de la patria de san Ignacio en donde yo entré a continuación y vi en un estado espantoso. (AA.II.414)
Vi a las tinieblas extendidas por toda esta región, sobre la cual reposaba un tesoro de méritos y de gracias provenientes de san Ignacio. Yo me encontraba en el punto central del país (Madrid). Reconocí el lugar donde, mucho tiempo antes, yo había visto en una visión a inocentes arrojados en una hoguera. (AA.II.414)
Vi finalmente a los enemigos del interior avanzando por todos los lados y aquellos que atizaban el fuego arrojados ellos mismos a la hoguera. (AA.II.415)

Vi enormes abominaciones extenderse sobre el país. Mi guía me dijo: «Hoy Babel está aquí». Y vi por todo el país una larga cadena de sociedades secretas, con un trabajo como en Babel, y vi el encadenamiento de estas cosas, hasta la construcción de la torre, en un tejido, fino como una tela de araña, extendiéndose a través de todos los lugares y toda la historia: el producto supremo de esta floración era Semiramis, la mujer diabólica. (AA.II.415)
Vi destruir todo lo que era sagrado y la impiedad y la herejía hacer irrupción. (AA.II.415)
Había una amenaza de guerra civil próxima y de una crisis interior que iba a destruirlo todo. (AA.II.415)
IRLANDA
Desde este desgraciado país (España) fui conducida por encima del mar, aproximadamente hacia el norte, en una isla donde estuvo san Patricio (Irlanda). No había más que católicos pero estaban muy oprimidos: tenían sin embargo relaciones con el Papa, pero en secreto. Había todavía mucho de bueno en este país porque las personas estaban unidas entre ellas. (AA.II.416)
De la isla de san Patricio llegue por encima de un brazo de mar (mar de Irlanda) a una gran isla. Estaba sombría, brumosa y fría.
Vi por aquí y por allá algunos grupos de piadosos sectarios (...) el resto estaba todo en una gran fermentación.
Casi todo el pueblo estaba dividido en dos partidos, y ellos estaban ocupados en intrigas tenebrosas y desagradables.
El partido más numeroso era el mas malo: el menos numeroso tenía los soldados a sus órdenes; no valía tampoco gran cosa, pero sin embargo valía más. Vi una gran confusión y una lucha que se aproximaba y vi el partido menos numeroso tomar el poder.
Había en todo esto abominables maniobras: había traiciones mutuas, todos se vigilaban los unos a los otros y cada uno parecía ser el espía de su vecino.

Encima de este país vi una gran cantidad de amigos de Dios pertenecientes a los tiempos pasados: ¡cuantos santos reyes, obispos, propagadores del cristianismo que habían venido de allí hacia Alemania a trabajar en nuestro beneficio! Vi a santa Walburge, el rey Eduardo, Edgar y también santa Ursula.
Vi mucha miseria en el país frío y brumoso: vi la opulencia, vicios y numerosos navíos.
De allí, fui al levante, más allá del mar, a un territorio frío donde vi a santa Brigida (de Suecia), san Canut (rey de Dinamarca y patrón de ese país) y a san Eric (rey de Suecia). Este país estaba más tranquilo y más pobre que el precedente, pero era también frío, brumoso y sombrío. No sé ya más que es lo que he visto y hecho allí. Todo el mundo era protestante. (AA.II.417)
Desde ese lugar fui a un inmenso territorio (Rusia) completamente tenebroso y lleno de maldad, de allí surgían grandes tormentas. Los habitantes eran de un orgullo inusitado. (AA.II.418)
Construían grandes iglesias y creían tener la razón de su parte. Vi que se armaban y que se trabajaba por todos los lados: todo era sombrío y amenazante. Vi ahí a san Basilio y a otros. Vi sobre el castillo de tejados deslumbrantes el Maligno que se mantenía en las agujas. (AA.II.418)
Mientras que todo esto surge como un desarrollo de los cuadros tenebrosos que veo en al tierra en estos países, veo los buenos gérmenes luminosos que hay en ellos, dar nacimiento a escenas situadas en una región más elevada. Veo por encima de cada país un mundo de luz que representa todo lo que se ha hecho por él por los santos, hijos de ese país, los tesoros de gracia de la Iglesia que ellos han hecho descender sobre él por los méritos de Jesucristo. Vi por encima de iglesias devastadas planear iglesias en la luz, vi a los obispos y los doctores, los mártires, los confesores, los videntes y todos los privilegiados de la gracia que han vivido allí: entro en las escenas donde figuran sus milagros y las gracias que ellos han recibido, y veo las visiones, las revelaciones, las apariciones más importantes que ellos han recibido: veo todas sus vidas y sus relaciones, la acción que han ejercido de cerca o de lejos, el encadenamiento de sus trabajos y los efectos producidos por ellos hasta las distancias más alejadas. Veo todo lo que ha sido hecho, como ha sido todo ello aniquilado; y como, con todo, la bendición permanece siempre sobre las vías que ellos han recorrido, como ellos permanecen siempre en unión con su patria y su rebaño por la intermediación de gentes piadosas que guardan su memoria y particularmente como sus osamentas, allí donde reposan, son, por medio de una relación intima que las religa a ellos, fuentes de su caridad y de su intercesión.

Sin el socorro de Dios, no se podrían contemplar tantas miseria y abominaciones hacia esta caridad y esta misericordia, sin morir por ello de dolor. (AA.II.409)

LA NATURALEZA HERIDA DE MUERTE
Vi la tierra como una superficie redonda que estaba cubierta de oscuridad y de tinieblas. (AA.II.158)
Todo se desecaba y parecía perecer. Vi esto con detalles innumerables en criaturas de toda especie, tales como los árboles, los arbustos, las plantas, las flores y los campos. Era como si el agua hubiera sido quitada de los arroyos, las fuentes, los ríos y los mares, o como si ella volviera a su origen, a las aguas que están por encima del firmamento y alrededor del paraíso. Atravesé la tierra desolada y vi los ríos como líneas delgadas, los mares como negros abismos donde no se veía más que algunos charcos de agua en el centro. Todo el resto era un fango espeso y turbio en el cual veía animales y peces enormes atrapados luchando contra la muerte. Iba lo suficientemente lejos par poder reconocer la orilla del mar donde yo había visto antes ahogar a san Clemente. Vi también lugares y hombres en el más triste estado de confusión y de perdición y vi, a medida que la tierra se volvía más desolada y más árida, las obras tenebrosas de hombres que las cruzaban. Vi muchas abominaciones con un gran detalle; reconocí Roma y vi a la Iglesia oprimida y su decadencia en el interior y en el exterior. (AA.III.158)

Mensaje a Darly Chagas en Brasil

 

Mensaje de Nuestra Señora – María, Llena de Gracia
El Advenimiento del Mundo Nuevo – Palabras de Nuestra Señora
El tiempo de preparación para la purificación de la humanidad
12 de octubre de 2011
Día de Nuestra Señora de Aparecida y de los Niños

Queridos hijos, con mucho amor y cariño Vengo a bendeciros en el Nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Unidos a la Santísima Trinidad, vamos a buscar juntos la verdadera paz para el mundo.
Mis hijos, hoy quiero daros las gracias por los numerosos homenajes que Me hicisteis y a los niños. Vosotros brasileños sois felices porque Brasil es un país de oración, un país acogedor, un país que sufre, pero tenéis esperanza en Dios. Aquí es donde Dios quiere hacer a Su Santuario, porque este es un país que vive pidiendo la misericordia de Dios. Pero todavía necesita aprender mucho. Vosotros estáis hoy homenajeando a los niños, pobres pequeños, estos niñitos son víctimas de la impureza del mundo. La mayoría de los niños de hoy en todo el mundo están perdiendo su inocencia desde muy pequeñitos, por falta de atención de sus familias, sus maestros y lo peor, los medios de comunicación electrónicos.
El mundo ha perdido el control de la situación de los niños y los jóvenes también. Es como si toda la humanidad fuera de la misma edad, la edad de la rebelión contra los Mandamientos de Dios.
Estoy muy triste por esta actitud humana, porque es una ofensa a Dios y a la naturaleza, todo lo que atrae el castigo para la humanidad.
Reparéis Mis hijos, reparéis, es tiempo de arrepentimiento, es el momento para pedir más ayuda de Dios.
Días de gran sufrimiento están por venir, muchas tormentas y ellas serán muy fuertes. Las tempestades naturales, tempestades materiales y tempestades espirituales. Los disturbios son naturales en la naturaleza, los materiales son las enfermedades, la sed, el hambre, las guerras son la rebelión espiritual, el orgullo, la vanidad, la crueldad, cosas incentivadas por el enemigo, él os incentiva a ofender a Dios.
Cuidado Mis hijos, no debéis pisar en las cosas peligrosas, Dios os está mostrando las trampas, escuchaos los consejos de El. Caminéis en rectitud. Hoy en día hay muchas más trampas, cuidado. Os advierto en el Nombre de Dios, no permitáis que el enemigo controle vuestros corazones.
Es necesario valorizar la familia, muchas tristezas están sucediendo en las familias, y vosotros sois responsables por la preservación de las vuestras. La familia es lo más hermoso que Dios ha sembrado en el mundo.
Los niños necesitan más atención, la mayoría de los responsables de ellos, piensan que ellos están bien, pero os digo que no están amparados por vosotros que sois padres, debéis asumir vuestros errores, no debéis olvidar cuidar mejor de ellos, muchos perderán la inocencia por falta de atención de los padres, más responsabilidad se le exige a vosotros los padres.
Dios cobrará esto a vosotros, vosotros todavía estáis a tiempo para cumplir vuestra misión.
Yo deseo que todos los niños estén bien cuidados, espero que crezcan y estén listos para recibir a Jesucristo muy pronto, un crecimiento espiritual todavía puede suceder antes del regreso de El.
Toda la humanidad necesita crecer espiritualmente. Yo no puedo responder "sí" a Dios por vosotros, pero después del "sí" dicho por vosotros sí puedo ayudaros, Voy a daros las manos y en Mis brazos continuaréis en su jornada.
Es necesario que todos concienticéis que necesitáis a Dios, que no hay más mucho tiempo y necesitáis arrepentirse y pedir perdón a Dios antes de salir de este mundo tierra y partir en dirección a la Eternidad. Debéis vivir cada día como si fuera el último, tenéis que estar en paz con Dios.
Lo que viene en el dirección de la humanidad es muy grave, es un tiempo de sufrimiento nunca ha habido nada igual en el mundo. Veis que el mundo está desequilibrado, y cada día parece un laberinto, no debéis permitir que nada os quite vuestra paz, no hay que desesperarse por ninguna razón. Busquéis más paz en Dios para vuestros corazones.
Hijitos Míos, la Santa Palabra de Dios os revela hoy acerca de cómo Dios os da todo lo que necesitáis, cómo os envía ayuda. El Me envió a vosotros para vuestra protección en este momento. Yo soy vuestra Madre Celestial, la Mujer vestida del Sol, el Arca de la Tercera Alianza que El hizo con la humanidad.
Soy un Arca de Amor, la Luz del Espíritu Santo, que llegó para el momento más peligroso que el del tiempo del diluvio. En esta Arca debéis entrar y en este Refugio tendréis protección. El Espíritu Santo vendrá sobre el mundo muy pronto y entonces comprenderéis cuán grande es el amor de Dios por vosotros. Que son un tesoro para Mí y este tesoro es de valor grandiosíssimo, que guardo dentro de Mi Corazón Inmaculado hasta que Jesucristo venga a curar todos vuestros sufrimientos y daros nueva vida.
Confiéis en lo que os revelo, crecéis espiritualmente y retornéis vuestros corazones a Dios. Este es el tiempo en el que seréis purificados y santificados, para continuar con vuestras vidas en el Paraíso. Vosotros no sabéis si faltan años, meses o días, sólo Dios lo sabe, pero el gran número de mensajes divulgados en todo el mundo ya han dejado claro que está muy cerca. Estéis listos para vuestra partida de este mundo y vuestro encuentro con Dios.
Venid Mis hijos, Yo soy vuestra Madre y Reina del Cielo y de la tierra, porque Yo soy sierva del Señor, Yo soy la Inmaculada Madre de Jesucristo, vuestro Salvador.
Dios os ha prometido el Paraíso a los que se convirtieron. La promesa de El es verdad. Todo lo que El habla acontece. Para merecer el Paraíso debéis decidir por la Salvación, desapegaos de todo lo que es pecado y seáis simples, humildes y mansos de corazón, sólo entonces, encontrareis la verdadera felicidad.
Esto es lo que Vengo a revelaros para vuestra que conversión suceda con urgencia.
Orad, orad por el Santo Padre Benedicto XVI, por todo el clero, por los religiosos y religiosas, por toda la humanidad.
Orad por los ateos y paganos, es vuestro deber ayudar a quienes necesitan de ayuda, ellos necesitan de oraciones para volver a Dios.
Orad por la Santa Iglesia fundada por Jesucristo, dejéis las puertas de vuestros corazones abiertas para recibir las palabras que os traigo y sembradlas cuanto antes, cultivéis porque es necesario que crezca y de fruto de vuestra conversión. Unidos en oración, ayudéis al Santo Padre el Papa para guiar a las ovejas a la Santa Iglesia antes de los últimos acontecimientos en el mundo. La persecución se incrementará con la gran guerra que va a suceder en el mundo. Oremos juntos todos los días por las intenciones del Santo Padre y todo el clero. Orando por ellos y por las almas del Purgatorio, vosotros recibiréis muchas Gracias.
Yo os amo mucho y os cubro con Mi Manto de Amor.
Un río, descenderá del cielo, vosotros temeréis, pero recordáis que Dios está con vosotros. Vosotros brasileños perseveréis en vuestras oraciones, el que teme al Señor no carecerá de nada. Todas las naciones deben confiar en Dios, el peligro es para todos ustedes.
Ahora os bendigo en el Nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, la Madre de Jesucristo, el Salvador del mundo,
María, la Inmaculada Concepción.

Debéis meditar en el Santo Evangelio de hoy: Juan 2:1-11.